El 11 de noviembre se celebra en Francia la firma del Armisticio con Alemania acontecido en 1918, firma que dio fin a la Primera Guerra Mundial. El vagón donde se firmara dicho Armisticio se encuentra en el bosque en un sitio que se llama La Clarière dl'Armistice. El museo aún me lo debo pero, entrémos más en la historia de Natalia y el Armisticio 2010. En misa, mi amiga Marlyn y yo conocimos a una pareja ya mayor que nos ayudaron a encontrar el Padre Nuestro en la Biblia. Ellos, al final de la ceremonio nos pregunaron de dónde veníamos y ya les dijimos que de México, entonces Jaqueline nos comentó que a ella le gustaba recibir en su casa a los extranjeros, mostrarles los alrededores e introducirlos en el contexto de la ciudad de Compiègne. Me pidió el número de mi celular, el cual le di y quedó en llamarnos. Antes de salir me despedí de su esposo igual y le pregunté su nombre; el dijo que se llamaba Jean Pierre. Una semana después más o menos Jaqueline me llamó para invitarnos a su casa. Quedámos para el primer viernes volviendo de las vacaciones.
Así fue como el viernes 5 de noviembre llegamos a casa de Jaqueline y Jean Pierre. Platicamos con Jaqueline, nos mostró una revistas y comenzó a contarnos de la importancia del bosque de Compiègne durante la Primera Guerra Mundial. Como nos vio interesadas nos propuso llevarnos junto con Jean Pierre a los alrededores de Compiègne: Vieux Molin, Saint Jean aux Bois et Les Etanges de Saint Pierre, incluida, por supuesto, La Clariére, ese domingo.
Como platicaba con Marlyn y enterándome de que ella no conoció tampoco a sus abuelos, como yo tampoco a los míos, salvo por mi abuela Isaura, Jaqueline y Jean Pierre fueron como los abuelos que llevan a sus nietos a conocer la carga histórica y la importancia de un sitio para el corazón del mismo.
Marlyn extraña muchpo México. Me comenta que le cuesta trabajo la comunicación, como a mi también y aunque, le da gusto haber encontrado a Jaqueline y a Jean Pierre, no puede bromear con ellos o verlos como alguien realmente próximo. A mi me pasa que más bien los estoy conociendo, y disfruto de esos momentos en los que se empieza a romper el turrón, en los que surgen pequeñas bromas entre ellos que nos hacen reir a todos o bromas que nosotras hacemos y de las que ellos se ríen. El turrón es algo que hay que disfrutar y al principio siempre resulta un poco duro romperlo y es cierto que, entre la lengua diferente y las historias de cada quién no resulta fácil.
Claramente, de quien me acordé de manera irremediable fue de mi padre y se lo conté a Jaqueline y Jean Pierre. Les dije que la Historia había sido una de sus fascinaciones y que la Primera Guerra Mundial y La Segunda, eran uno de los temas que más le apasionaban de la Historia Universal y leía y veía películas e investigana y volvía a leer. Y les comenté también que por algo estaba en Compiègne y que mucho de la historia guardada en este bosque y en esta ciudad me removía espacios de mi propio bosque, de mi propio interior y de pronto veía a mi padre en todo: En el claro del Armistice, en los estanques de Jean Pierre, en la escalinata que daba entrada a una Cava en Vieux Molin, en las marcas de bala de los muros, en la entrada-fortaleza a Saint Jean aux bois. Y este contacto con la historia, le ha dado un giro a mi estancia pues también en Compiégne hay un palacio que habitó Napoleón, que igual era un personaje que intrigó toda su vida a mi padre y de quién leyó mucho. Así que sí, vine a Francia a reencontrarme con la memoria histórica de mi padre.
El siguiente miércoles, un día antes del Armisticio, a Jaqueline y a Jean Pierre les pareció importante llevarnos a Confrecourt, que eran las catacumbas u hoteles de piedra que usaban los soldados durante la Primera Guerra Mundial a modo de parapeto. Toda mi vida había querido estar en un parapeto de verdad. Ahora, en el invierno, no se puede enntrar a estos sitios, también llamados hoteles pero, al parecer volverémos en abril para ver los grabados que los mismos soldados hicieron sobre la piedra de estas especies de cuevas guardadas en la inmensidad del bosque. Sólo con alguien que conozca se puede llegar allí realmente. Antes de pasar por este sitio, pasamos por la Necrópolo Nacional de Ambleny, donde se encuentran los cuerpos de muchos de los muertos en la Primera Guerra, éste cementerio se encuentra en plena autopista, en pleno campo que alguna vez fue de batalla. Hay un osario con los nombres de los soldados reconocidos y hay unas tres mil tumbas allí o más. Las de los soldados árabes difieren de las de los soldados católicos. Las primeras tienen forma ojival y la media luna arábiga mientras que las cristianas tienen forma de cruz. En medio del cementerio ondea una bandera de Francia.
Y bueno, como siempre pongo en desorden histórico mis actividades. Lo primero que hicímos fue ir a Amleny, luego pasamos por el sitio donde se encuentra la Cruce Salus, una representación de Cristo crucificado que se erigió en nombre de los soldados muertos durante la guerra y que tiene una inscripción donde apunta: "Dios protege a Francia". De esta manera los católicos piden por la salvación del alma de los soldados muertos en la guerra. Posteriormente fuimos a Confrecourt, donde incluso recorrímos el mismo camino que los soldados utilizaban para entrar y salir de sus parapetos, había muchas enredaderas, en su mayoría con espinos, pero la libramos bien. Allí también están las vías por las que pasaba un trenecito nocturno que llevaba alimento a los soldados escondidos allí. Un vagón de dicho tren quedó enclavado en este escondrijo del bosque.
Finalmente fuimos al sitio donde están los mártires de Vingré los cuales, durante el periodo del caporal Floch, fueron acusados por los alemanes quiero creer de robo y asesinato. Intentando huir llegaron a un parapeto dentro del cuál estuvímos nosotras también y pasaron la noche allí; a la mañana siguiente fueron detenidos y fusilados.
En las casas de Vingré, han puesto en cristal, las copias de las cartas escritas a sus familiares desde el parapeto. Se las puede leer en el muro.
El jueves llegó el gran día del Armistice y con todo y la lluvia que cayó se celebró la ceremonia con el alcalde de Compiégne y la presencia incluso de Ettore Scola que estuviera la tarde del domingo discutiendo una película dirigida por él para la cuál ya no alcancé boleto. Y bueno, para ir a La Clarière no hay otra más que tomar el camión exprofeso para llegar allí. Parece quesí se puede llegar con coche pero no está tan evidente la cosa. Así que fui con otros asistentes que, a pesar de la lluvia, también concidieron en la importancia de ir y aunque claro, debido a la imperfección de mi francés y a mi mimsa dispersión se me fueron algunas cosillas, me conmovieron algunos momentos como el que una tempestad no impida que se conmemore una efeméride el día que tiene que ser y no otro, ya que pues sabemos que en México nuestro presidente en pro de los puentes movió las efemérides que cayeran entre semana a fin de poder tomar el puente cuando que esas fechas se dan justamente para poder acudir a los eventos conmemorativos de la historia de cada país. Otra cosa que más que conmoverme me dejó una gran lexión en el corazón fue cuando se mencionó que la Historia de un país y la Historia mundial se escribe a partir de su realidad y aceptando dicha realidad como fue, sin complejos. Los niños, sin importarles la lluvia, cerraron el evento cantando la Marsellesa y, otros, leyendo cartas y poemas de soldados fallecidos durante la guerra y, finalmente, tras colocar un juego floral en medio de La Clariére y encender una copa en honor a los muertos por Francia, la escolta se retiró. El paraguas negro que traje de México murió en esta conmemoración, así que lo recordaré como un paraguas heróico.
Me ha conmivido mucho, el viernes que fui a Saint Quintin y el sábado que me invitaron a una fiesta en Chantilly ver como,en cada monumento dedicado a los muertos de 1914-1918, hay un juego floral. Y bueno, mi cierre de actividades relacionadas a esta fecha, fue ver la película "Los años difíciles" de Luigi Zampa con mi alumna particular y amiga Julie. Es una película que mi padre me había dicho era un clásico del tema de la Gran Guerra y del cine italiano por supuesto. Como bien dijo Julie al salir; es así, la película muestra todo lo referente a las dos Guerras, quién estaba contra quien, quién estaba aliadoa a quipen y cómo se cobraban en la guerra el pertenecer a dos bandos, por así decirlo, a fin de protejerse. Las dobles ajencias como las llama Le Carre, eran muy comunes en la guerra y casi siempre infructuosas pero a veces, por salvar la vida, se llegaba a esos dobleces en la vida de una persona.
Y bueno, hasta aquí este tema que ha venido a removerme toda la pasión por la Historia que alguna vez me contagió mi padre.
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