domingo, 14 de noviembre de 2010

Marseille: la ratita tímida

Mars ella es la Marte de Francia. Sin lugar a dudas es una ciudad que no puedo decir que me disguste pero tampoco que me guste. Eso sí, tiene el Centro Internacional de Poesía, escondido en la Vieille Charité. Marseille ha sido hasta ahora la ciudad más polifasética de Francia. El Chateu de If, que inspirara al Conde de Montecristo, estaba cerrado ya que, al parecer cada otoño-invierno lr toca mantenimiento y la Île de Friole tiene sus parajes pero, no me causó el impacto de otros paisajes marítimos mexicanos.

Desde que llegué se impuso la huelga, ya que los franceses están en contra de que se sumen dos años a la juvilación y ésta se haga a los 62 y no a los 60. Esta ley, al parecer, ya ha sido asumida en todos los países de la ciudad europea salvo Francia. Las huelgas son muy diferentes a cualquier marcha que se haga en México y en México la huelga es dejar de trabajar mientras que en Francia, se hacen mítines igual frente a las alcaldías y se queman llantas de coche, se cierran los centros de servicio de distribución de gasolina y en el sur, se tiran las bolsas de basura en las calles pero, parece que Marsella, la huelga es un estado común, ya que a la gente no le gusta trabajar, así que hay una suciedad constante. Esto nos llevo a ver a la primera colección real de ratas de ciudad en mi vida. Bolsas de basura tiradas en las calles principales con hasta diez ratas buscando alimento. Le dije a Antonio que sacara su flautín para ver si podíamos sacarlas y me volteó a verme consternado y me dijo, es que es terrible.

Doblamos la calle y vimos a una ratita temblando aferrada a la banqueta. Cuando Antonio acercó si cámara para tomarle una foto, se aferró aún más y comenzó a temblar aún más fuerte. Carlos comentó que veía que esa ratita no estaba bien. Supuse que en alguna guerra por alimento con otras ratas pudo haberse herido. Cuando Antonio se alejó con su cámara la ratita salió en estampida y se escondió en una bolsa de basura. Entonces me acordé de la canción de la rata vieja y Antonio de la película de Ratatouille, donde las ratas aparecen con sentimientos humanos y realmente para mí, ese instante de la rata temblorosa ante un aparato fotográfico ha sido de los más conmovedor de toda la estancia. Podríamos decir ¡Pero cómo, sí es un aminal! Pues sí lo es, pero es un animal tan sensible como cualquier humano, tan indefenso como caulquier humano y hambriento, como muchas veces, también, los humanos. Y heme aquí, enternecida a causa de una rata. Me acordé del libro "El Portero" de Reynaldo Arenas, donde los animales le cuentan al Portero lo que piensan de los seres humanos. Ese día, con tan sólo un temblor, la rata me hizo saber no lo que piensa, pero sí lo que siente: miedo, un miedo más terrible al mismo hecho de que ellas estén allí.

Y bueno, otro sitio en el que recalamos en Marseille fue la Villa Universitaria, que es el nombre que se le da a las Unidades habitacionales en Francia, construída por Leborbusier. Y bueno, salvo el maravilloso atardecer desde la azotea, me impresionó que aquél sitio pudiera ser un sitio residencial de Marsella. Ciertamente estuvimos antes un edificio de los años cincuenta, que en su época fue un boom para la arquitectura concreta y con fines más basados en la necesidad que en el adorno y que apelan a una sencillez pero, no fue realmente una visita en la que yo dijera bueno, éste es el tipo de vivienda en el que es idoneo habitar. Quizá yo estoy mal pero, esa es mi impresión porque, finalmente azoteas con paisajes y sombras dignas de recordarse pueden ser todas en las que pueda haber paiasajes y sombras aquí, la diferencia la hicieron Antonio y Carlos y las sombras de los tres.

Pero de Marseille la que es preciosa es la Catedral de Notre Dame de la Garde. La vista desde allá es igual formidable. Nos tocó el día de Todos Santos y un pedacito de la misa. Qué La Dame de la Garde tenga a las ratas de Marseille misericordia, u también la tenga para nosotros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario